El Síndrome ovárico poliquístico (SOP) cambió de nombre. Síndrome ovárico metabólico poliendrocino (SOMP): Todo lo que necesitas saber
¿Te diagnosticaron SOMP y no sabes por dónde empezar? Lee la guía completa con todo lo que necesitas saber.
El síndrome ovárico metabólico poliendrocino (SOMP), es el trastorno hormonal más frecuente en mujeres en edad reproductiva, y constituye la principal causa de ciclos menstruales irregulares e infertilidad.
Pero su impacto va mucho más allá de la salud reproductiva. El SOMP aumenta el riesgo cardiovascular a través de mecanismos como la resistencia a la insulina, relacionándose con mayor probabilidad de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2, dislipidemia, hipertensión, así como a mayores índices de trastornos de salud mental como ansiedad, depresión, entre otros.
Es por eso que recientemente los expertos en el área realizaron un consenso donde cambiaron el nombre de esta condición. Previamente denominado Síndrome de ovario poliquístico (SOP), esta definición daba a entender que el problema eran solamente quistes en los ovarios, dejando de lado la alteración metabólica y hormonal subyacente.
Esta modificación es un gran avance para la investigación en salud femenina, se espera que sea el primer paso para llegar a un diagnóstico más oportuno, mayores posibilidades de tratamiento y una mayor conciencia sobre lo que realmente significa para muchas mujeres vivir con SOMP, ya que durante años, se ha subestimado esta condición, tanto por profesionales de salud como por las mismas pacientes.
El diagnóstico de SOMP no siempre es sencillo para muchas mujeres. Se conoce que hasta el 50 % de los casos quedan sin diagnosticar. La minimización de los síntomas relacionados con la menstruación tanto por parte de las pacientes como de los profesionales de la salud, las barreras para acceder a la atención ginecológica, la variabilidad en las manifestaciones en cada paciente y la subestimación de la condición como “solo quistes en los ovarios”, dificultan la atención integral y que se realicé una intervención oportuna, antes de que se desarrolle un síndrome más complejo.
Por eso quiero contarte todo lo que necesitas saber sobre el SOMP, no solo como médica, sino también como paciente, que ha tenido un camino difícil aprendiendo a vivir con SOMP, y que hoy en día sigue intentando entenderlo.
Nota: Este artículo se basa en evidencia reciente; encontrarás algunas referencias al final.
Conoce el ciclo menstrual normal
En el ciclo hormonal femenino intervienen muchas hormonas, como se muestra en el gráfico que aparece a continuación.
Tomada de: https://www.palmhealth.com/sync-your-cycle-and-exercise/
Una parte del cerebro llamada hipotálamo controla la liberación de una hormona denominada GnRH. Esta hormona desencadena la liberación de dos hormonas importantes: la FSH y la LH, que regulan el ciclo reproductivo.
FSH (Hormona folículoestimulante)
Ayuda a la maduración de los folículos ováricos
Influye en la conversión de testosterona en estrógeno
LH (Hormona luteinizante)
Desencadena la ovulación cuando alcanza su pico alrededor del día 14 del ciclo
Prepara el cuerpo para un posible embarazo
Actúa sobre células especiales para producir testosterona, que posteriormente se convierte en estrógeno
Estas dos hormonas se liberan al inicio del ciclo y sus niveles se mantienen relativamente estables durante la primera fase, denominada “fase folicular”, en la que los folículos maduran para que uno de ellos pueda salir durante la ovulación. Hacia la mitad del ciclo, ambas aumentan, especialmente la LH, lo que desencadena la ovulación.
Ahora entra en escena el tercer protagonista de este proceso: el estrógeno.
Esta es la principal hormona femenina, responsable del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (como la distribución de la grasa, el crecimiento de los senos y del vello, etc.), y del mantenimiento de muchas funciones normales en las mujeres, como la densidad de los huesos o la salud cardiovascular. También desempeña un papel esencial durante el ciclo menstrual.
¿Recuerdas que dijimos que la LH actúa sobre células ováricas específicas para producir andrógenos? Quizás conozcas la testosterona como la principal hormona “masculina” (también llamadas andrógenos), pero las mujeres también la producimos, aunque en menores cantidades (Ten en mente esto para cuando hablemos del SOP). Estos andrógenos se convierten luego en estrógenos en las células de la granulosa de un folículo maduro, un proceso estimulado por FSH.
Este aumento en los estrógenos es lo que realmente provoca que la LH alcance su pico, lo que finalmente nos lleva a la ovulación.
Luego de esta fase, el cuerpo se prepara para un posible embarazo, por lo que aumenta el nivel de otra hormona llamada progesterona. Producida por el cuerpo lúteo (que es el remanente del folículo que se liberó durante la ovulación), esta hormona regula la fase lútea. También hay una pequeña contribución del estrógeno para crear el entorno perfecto para que se desarrolle un embarazo.
Si no se produce el embarazo, los niveles de progesterona (y de estrógeno) disminuirán, lo que acabará provocando la menstruación.
¿Qué sucede en el SOMP?
Hay muchos factores que alteran el equilibrio del ciclo reproductivo en el SOMP.
En primer lugar, pulsos más rápidos de GnRH favorecen la liberación de LH frente a la de FSH, lo que genera cantidades muy elevadas de LH sobre niveles más bajos de FSH.
Por un lado, la LH estimula la producción de testosterona, pero necesita de la FSH para que se pueda convertir en estrógeno.
Al ser mayores los niveles de LH, aumenta la producción de testosterona, pero no hay suficiente FSH para ayudar a transformar toda esa cantidad en estrógeno, lo que da lugar que se acumulen los andrógenos.
Además, al haber menos FSH disponible, los folículos no pueden completar su maduración. En lugar de un folículo dominante que se liberaría durante la ovulación, se acumulan múltiples folículos inmaduros dentro de los ovarios. Esto da lugar al característico aspecto poliquístico que se observa en la ecografía (increíble, ¿no?)
Tomada de: https://ezraclinic.sg/ultimate-guide-to-pcos/
¿Y qué pasa con el estrógeno? Sigue produciéndose, pero como no hay ningún folículo dominante que genere un aumento significativo, sus niveles se mantienen planos en lugar de alcanzar un pico, lo que en consecuencia, frena el pico de LH. Como resultado, no se produce la ovulación.
Sin ovulación, no hay cuerpo lúteo. Sin cuerpo lúteo, no se puede producir progesterona. Y por eso los periodos se vuelven irregulares o desaparecen casi por completo.
Pero eso no es todo.
Dado que el SOMP es un síndrome complejo, no solo altera el ciclo reproductivo.
La insulina es la principal hormona metabólica. En condiciones normales, se libera en respuesta a la ingesta de alimentos, lo que permite a las células tomar la energía de los nutrientes que el cuerpo acaba de recibir y utilizarla.
La mayoría de las células tienen receptores de insulina, que permiten que esta se una y actúe como una llave, permitiendo que la glucosa entre en la célula. Además, también promueve la síntesis de grasas y proteínas, entre otros efectos.
Cuándo hay resistencia a la insulina, el cuerpo sigue liberando insulina, pero las células no responden a ella de la misma manera. El cuerpo intenta compensarlo produciendo aún más, por lo que se elevan los niveles en sangre, pero las células no pueden hacer uso adecuado de los nutrientes.
Aquí ya se generó un problema, y es el mecanismo que precede muchos trastornos metabólicos, como la diabetes mellitus tipo 2 y el síndrome metabólico.
Pero especialmente en el SOMP, también contribuye al aumento de los niveles de andrógenos: Directamente al actuar sobre los ovarios, e indirectamente al reducir una hormona llamada SHBG que captura los andrógenos. Todo esto perpetúa la resistencia a la insulina y los niveles elevados de andrógenos.
El cortisol, hormona que ya conocemos y que es muy popular hoy en día, es otro de los actores en este proceso (lo explico con más detalle en mi artículo sobre los efectos de los turnos nocturnos en el organismo).
Cuando está elevado aumenta los niveles de glucosa, más liberación de insulina y también contribuye a la elevación de los andrógenos.
Podríamos decir que es un círculo vicioso.
¿Cómo se traduce todo esto en los síntomas de la vida real?
Alteración del ciclo reproductivo → Irregularidades en el ciclo menstrual, dificultad para quedarse embarazada.
Niveles elevados de andrógenos → Caída del cabello, acné, hirsutismo (exceso de vello en zonas típicamente masculinas).
Acumulación de folículos inmaduros → Ovarios poliquísticos en la ecografía.
Otros síntomas asociados al desequilibrio hormonal → Resistencia a la insulina, sobrepeso u obesidad (no siempre), problemas de salud mental como ansiedad y depresión, estrés.
El SOMP se diagnostica según los criterios de Rotterdam, que requieren la presencia de al menos dos de los tres síntomas principales mencionados anteriormente.
Sin embargo, existe una amplia variedad de manifestaciones del SOMP. Si bien la mayoría de pacientes pueden tener sobrepeso u obesidad, este no siempre es el caso. Existen mujeres delgadas que presentan los síntomas, llevan un estilo de vida saludable, cumplen los criterios diagnósticos para SOMP y no hay otra condición que pueda explicar mejor los síntomas. Este es mi caso personal.
Me diagnosticaron SOMP, ¿ahora qué hago?
En primer lugar, quiero que sepas que no estás sola. Hay muchas mujeres que luchamos contra esta condición.
Al principio puede resultar abrumador, pero cada vez hay más información disponible para ayudarte a comprender qué está pasando en tu cuerpo y cómo gestionarlo. La investigación en salud femenina está avanzando, y los profesionales son cada vez más conscientes de lo diferentes que pueden ser los síntomas en cada paciente y de lo mucho que pueden afectar la calidad de vida.
Cuando me diagnosticaron en mi adolescencia, el SOMP no era tan común y yo aún no estudiaba medicina, así que era una enfermedad de la que ni siquiera había escuchado. Me recetaron anticonceptivos orales para “tratar” el SOMP (y los tomé durante 8 años), pero nunca me hablaron de la importancia de cambiar mi estilo de vida.
Solía comer chatarra, salir de fiesta, beber alcohol, no consideraba el sueño una prioridad y hacía ejercicio sin ningún objetivo concreto. Lo que no sabía entonces es que no estaba tratando la enfermedad, sino que la estaba ocultando sin abordar la verdadera causa.
Entonces, ¿cómo lo tratamos realmente…?
Como hemos visto antes, el SOMP es un desequilibrio hormonal. Eso significa que la base del tratamiento consiste en intentar restablecer el equilibrio de estas hormonas mediante diferentes intervenciones.
Nutrición
La comida es información para el cuerpo: Alimenta todos los procesos, desde la digestión hasta la producción hormonal.
Prioriza una nutrición de calidad, optando por frutas, verduras, proteínas y grasas saludables, y limitando los carbohidratos refinados, los alimentos ultraprocesados, el consumo de alcohol y el tabaco.
Se ha demostrado que dietas como la mediterránea o DASH influyen en la pérdida de peso y la resistencia a la insulina, y mejoran la función reproductiva, al tiempo que mantienen una ingesta adecuada de todos los nutrientes.
Incluye alimentos ricos en prebióticos y probióticos (como el kéfir, los fermentados y la fibra insoluble) para favorecer la salud intestinal.
La idea no es que nunca más puedas comer un antojo o salir a disfrutar, pero que sea algo que valga la pena, por ejemplo, compartir un postre con tus amigos o disfrutar de algún alimento que llevas tiempo deseando.
Actividad física
El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, el control del peso y la salud mental. La recomendación para la población general es realizar al menos 150 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada.
Para el SOMP, es preferible realizar ejercicio de resistencia que priorice el aumento de la masa muscular, ya que los músculos utilizan la glucosa libre, lo que reduce la resistencia a la insulina.
Pero busca algo que te guste, ya sea bailar, correr, ir al gimnasio o practicar algún deporte.
Cualquier tipo de ejercicio es mejor que no hacer nada.
Prioriza el sueño
El sueño desempeña un papel crucial en el control de los síntomas del SOMP, ya que afecta directamente a las hormonas implicadas en el metabolismo, el apetito y el estrés. La falta de sueño puede empeorar la resistencia a la insulina, elevar el cortisol, alterar el equilibrio entre la LH y la FSH e incluso aumentar el deseo de consumir alimentos ricos en azúcar.
Intenta dormir entre 7 y 9 horas de sueño de calidad cada noche.
Salud mental y control del estrés
Relacionado con el punto anterior, el estrés provoca un aumento de hormonas como el cortisol, lo que incrementa la resistencia a la insulina y la acumulación de andrógenos producidos por las glándulas suprarrenales, alterando aún más el equilibrio hormonal. Lo mismo ocurre con la ansiedad y la depresión. Por lo tanto, el cuidado de tu salud mental es esencial, mediante estrategias como ejercicios de respiración, mindfulness, escritura terapéutica, tener una red de apoyo y buscar ayuda profesional si es necesario.
Suplementación
Algunos suplementos pueden tener un efecto beneficioso sobre la función ovárica y la resistencia a la insulina, especialmente en el SOP. Se ha estudiado la eficacia y la seguridad de varios suplementos comunes, sin embargo, la calidad de la evidencia sigue siendo limitada y algo inconsistente.
Entre ellos cabe destacar el inositol, específicamente la combinación de mio-inositol + D-chiro-inositol, que es el suplemento que cuenta con la evidencia más sólida en cuanto a mejoría en la sensibilidad a la insulina, restauración de la ovulación y la regulación de los periodos menstruales en algunas pacientes.
Se trata de una molécula que desempeña un papel clave en la vía que permite que la glucosa entre en las células musculares, reduciendo así la glucosa circulante en la sangre.
Personalmente he probado este suplemento y he notado mejoría tanto en mi ciclo menstrual como en mi piel. Sin embargo, esta es mi experiencia. Busca siempre asesoría médica y asegúrate de que estás tomando suplementos de calidad.
Otros suplementos, como el omega-3, los antioxidantes, los distintos tipos de magnesio, la melatonina, los probióticos y la vitamina D, no son específicos para el SOMP, pero se sabe que tienen efectos positivos sobre la sensibilidad a la insulina, la inflamación, el estrés oxidativo, la calidad del sueño y el equilibrio hormonal general.
Nota: La nutrición siempre debe ser la base. Los suplementos son un apoyo, más no un sustituto de una alimentación adecuada, además de ser medicamentos por lo que siempre deben utilizarse guíados por un profesional de salud y no deben usarse de manera deliberada.
Tratamiento farmacológico
Ya vimos que la base del tratamiento del SOMP consiste en abordar todos los factores que contribuyen al desequilibrio hormonal. Para muchas mujeres, realizar estos cambios es suficiente para observar mejoría significativa en su salud, su calidad de vida e incluso sus resultados paraclínicos.
Sin embargo, hay algunos casos en los que seguirá siendo necesario el tratamiento farmacológico, como cuando los síntomas dados por exceso de andrógenos son graves, existe resistencia a la insulina, obesidad u otros factores que aumentan el riesgo cardiovascular, o cuando las circunstancias dificultan la implementación completa de los cambios en el estilo de vida.
Lo que quiero que quede claro es que el tratamiento farmacológico NO es la cura para el SOMP. Puede ayudar a controlar los síntomas y ser una herramienta útil mientras se abordan los problemas de base, pero la clave para una mejoría a largo plazo siempre va a ser restablecer el equilibrio hormonal, y este no es un proceso fácil ni lineal para todo el mundo.
Reflexiones finales
El SOMP es una condición crónica y cada vez más común en la población femenina, y su diagnóstico y tratamiento puede ser abrumador si no se cuenta con las herramientas necesarias para abordarlo de manera integral.
Aún estamos muy atrasados en términos de estudio de la salud femenina, sin embargo, el reconocimiento de la enfermedad como un conjunto de alteraciones metabólicas y hormonales es un gran avance y confío en que sea el primer paso para llegar a una mejor caracterización de las pacientes, un diagnóstico más temprano, un manejo global o incluso nuevas intervenciones de tratamiento que mejoren la calidad de vida de las mujeres, no solo para el SOMP sino para otras condiciones que afectan nuestra salud reproductiva como la endometriosis, miomatosis e incluso, los tan incómodos síntomas de la menopausia.
El SOMP se manifiesta diferente en cada una, así que termina siendo un proceso de autodescubrimiento. Aprender a escuchar tu propio cuerpo, y tomar decisiones diarias que respeten sus necesidades es fundamental para iniciar el camino hacia la curación. Sé lo difícil que es porque lo he vivido, y todavía hoy en día sigo en proceso de entender mi cuerpo y darle lo que necesita para sanar de verdad. Pero te aseguro que, cuando empieces a ver cambios en tu vida, así sean pequeños, verás que todo habrá valido la pena.
Si existiera una pastilla que lo solucionara todo sería más fácil, lo sé, pero, por desgracia, no existe ese medicamento mágico para el SOMP, al menos no todavía, pero te estaré contando las últimas noticias así que, ¡únete para que no te lo pierdas!
¿Alguna vez te han diagnosticado SOMP? Me encantaría conocer tu experiencia.
Referencias
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